conquistador, no me busques paisaje
hace tiempo que mi cuerpo,
lleno de arrugas,
perdió la cuenta de los zurcidos,
de los cánceres que me devoran,
los prados y plazas que han aparecido
las que estuvieron aquí y hoy están
cubiertas de torres imposibles
de un tiempo a esta parte ya no me fijo en eso
prefiero recrearme en el cosquilleo de los seres que me habitan
los que vienen y que van, los que se mueven, los que
dormitan cada madrugada
despójame de la piedra y del acero
arranca de tu mente el cristal, el asfalto,
el plástico de bancos, el cobre de los cables, los muebles de madera
y déjame tan solo
con sus cuerpos calientes hablándose a puños
a abrazos
caminando en medio de la nada
suspendidos en el aire como sentados en torno a una mesa
follando de pié, defecando,
amando recostados, persiguiéndose los unos a los otros
en lo que era un patio de colegio
sorprendidos
en un instante en que desaparezca todo lo inanimado
piénsame así cuando avances por las avenidas
desiertas
piensa que tú para mí, eres ya solo uno de ellos
