sobre los cuerpos

25 02 2015

Las pocas veces que en un post he mencionado el tema de los cuerpos,
lo he hecho de pasada escudándome en la complejidad del asunto.
Ni mil palabras nos bastarían, dije. Tendrá que ser más tarde, dije. Me equivocaba.

De mi mente a mi cuerpo no encuentro las fronteras. No hallo las compuertas ni los pasos límite entre ambos. Los dos somos. Y así como empujo mi mente hacia lo que quiero y deseo, engullo, leo, escribo, aprendo, hablo, cuento, a trozos o entera… o callo si quiero;

así empujo mi cuerpo, engullo, leo, escribo, aprendo, hablo, cuento con mi carne, a trozos o entera, o callo si quiero.

Así como mi mente siente, deambula, y toma desvíos alejándose y volviendo una y otra vez a los derroteros que tenía tan sopesados;

así siente, deambula y toma desvíos o atajos mi cuerpo.

Más que un viaje, es un paseo. Voy al ritmo que quiero y puedo. Me paro donde me encuentro bien, a tomarme un café o a construirme un pueblo. Tanto si desde fuera percibes un conjunto de ideas raras o un cuerpo que no encaja en los trajes que tienes guardados en tu armario, el que sea, como si te parece que encajo perfectamente en ellos.

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