No te llamaré machote, no te llamaré princesa.

11 03 2016

(fronteras, preguntas, esbozos de reflexiones algo deslavazadas, notas, y melones que se abren…)

Seguir una educación transfeminista, “una práctica educativa posibilitadora de otras formas de vida a través de la flexibilización de las fronteras entre lo que se ha considerado inteligible e ininteligible, abyecto o monstruoso.(Carrera, 2013)“[…], respetando una “vocación transformacional, desconfiando en aquellas miradas más cómodas y amables de la interseccionalidad, para volver a esos orígenes radicales que llaman a repensar las simultaneidades, las encrucijadas y los silencios, las relaciones de poder, los privilegios y el empoderamiento (Platero, 2014a)” (Extraído de Amaro, 2014).

fronteras,

Recuerdo momentos de la niñez, a principios de los 70; cuando te hacías una herida y llorabas, cuando te ponían una vacuna y no lo hacías, cuando te tomabas el colacao con huevo crudo desleído como cena si se volvía muy tarde a casa y al día siguiente había cole. Momentos entreverados en la cotidianidad. Momentos en los que frecuentemente caía de la persona adulta que tuvieras al lado un ¡venga!, que tú eres un machote, un ¡qué machote! o un ¡de un tirón, como un machote! Machote era el epítome de todo el resto de pequeñas sugerencias formales para moldear la conducta a una normatividad esperada y deseada por el mundo adulto. Un machote lanzado las más de las veces con la mejor de las intenciones, para apoyarte o para minimizar algo que percibían como daño potencial, pero tras el que se ocultan las formas subrepticias con las que intenta moldearnos la normatividad hegemónica.

Recuerdo cómo esa invitación, ese refuerzo a no hacer ascos a las dificultades y ser valiente, a cumplir con un patrón como niño, me resultaba a veces fuera de lugar (¿pero qué tonterías me estás diciendo?, pasaba por mi cabeza), a veces una intromisión absoluta en la manera en que mi yo personita, mi yo cuerpo, habíamos decidido o sentido afrontar una situación (¿porqué quieres coartarme?, consuélame o anímame si quieres – cuídame-, pero no lo hagas de esa manera). A veces saltaba el fusible, pero muchas otras no. El goteo de refuerzos hizo de forma relativamente eficiente su trabajo.

En general, como padre (¿madre?), me planteo a menudo la forma en que debo relacionarme con mis hijxs. Incurro en fallos, sin duda; fallos con respecto a la forma en que yo mismo creo que debería hacer las cosas; pero intento ser coherente dentro de cierto margen de tolerancia con el mundo que deseo para ellxs, para mí mismo y para lxs demás.

La amplitud de dicho margen varía en cada momento dependiendo de múltiples factores: un balance entre arrojo, miedo, oportunidad, consecuencias inmediatas, potenciales consecuencias futuras, estados de ánimo… míos, de mis hijxs, del contexto… Quien enarbole la bandera de la pureza en la acción, que la tire con fuerza hacia arriba; creo que antes o después le golpeará el mástil en la cabeza con el mismo ímpetu.

Me planteo la forma en que debo relacionarme con mis hijxs, primero, como defensa de su libertad de conformarse como se lo vaya pidiendo su propio yo y, segundo, como trabajo de la resistencia propia y de la defensa de la resistencia de lxs otrxs frente a la presión hegemónica. Anhelo que sean quienes quieran, anhelo que lo sean conscientes de las relaciones/ejes de poder en que están inmersxs, y anhelo que se posicionen del lado de quienes sufren opresión en cualesquiera de esos ejes, independientemente de dónde se encuentren posicionadxs en cada momento de sus vidas pero siendo todo lo plenamente conscientes posible de dicha posición en cada eje.

 

preguntas,

¿Cómo afrontar el crecimiento de estas personas, por las que sientes un tremendo cariño, a través de su infancia y luego adolescencia hasta que alcancen un nivel de autonomía sensato a partir del que nos damos cuenta que ya no educamos, que simplemente compartimos opiniones con ellxs? ¿Hemos de permanecer al margen de los temas considerados escabrosos -en todas las acepciones de la palabra- por el sistema hegemónico y que ellxs reflexionen sobre los mismos cuando sean personas adultas? Ese ejercicio de desmontaje cuando todo o casi todo está hecho. ¿O debemos provocar encuentros para abordar esos temas en las encrucijadas de la cotidianidad?

Podemos pensárnoslo; mientras tanto el sistema hegemónico, con esa piel de cordero que llamamos la sociedad, con sus machotes y sus princesas, irá haciendo su trabajo de moldeado por erosión. A veces suavemente como la corriente de agua, a veces violentamente como el hielo en la roca.

 

esbozos de reflexiones deslavazadas, notas, y melones que se abren…

De todos los posibles ejes de relaciones de poder-opresión, quiero empezar a reflexionar sobre aquellos relativos al asunto que introducía en el primer párrafo: los ejes relacionados con el género (identidad y roles) y el cuerpo-sexo, y las desesidades(#) relacionadas con ellos.

¿Cómo defender su libertad de conformarse como se lo vaya pidiendo su propio yo?

Hay un libro interesante que trata parte de estos temas en un contexto específico, que se plantean la mayoría de lxs tutorxs de menores, sobre todo cuando encajan con -o son relativamente dóciles ante- las exigencias de la normatividad hegemónica, pero del que se se pueden extraer enseñanzas muy útiles. El libro aborda la problemática a la que se enfrentan aún lxs menores trans*(##) o que rompen las normas de género, sus familias y sus educadores, y les provee de algunas herramientas útiles. Pero además, es un libro útil para otras familias y educadores, no solo como introducción y herramienta para luchar contra la transfobia, sino como base para reposicionarse y revisar el enfoque que las personas adultas damos a nuestra relación educativo-afectiva con lxs menores en la casa y en la escuela.

Lo trans* en la infancia y la adolescencia comienza a aparecer en los medios con cierta frecuencia(###). Esto es un gran avance sin duda; lo pone en la agenda pública y facilita establecer diálogos en la cotidianidad con personas que antes habría sido imposible. Y sin embargo, la forma en que lo trans* en la infancia y la adolescencia está siendo mostrado en la mayoría de los casos ofrece una visión deformada, medicalizada y que intenta encajar la realidad diversa en la visión simplista, binarista y aniquiladora del sistema hegemónico que no quiere ver los ejes de poder que se establecen ni el amplio espectro continuo de diversidad, sino cajas compartimentadas (niño, niña, pene, vagina, hetero, homo… blanco o negro). En este sentido, veo importante realizar un ejercicio de responsabilidad y luchar por la visibilización de las situaciones/personas que sufren discriminación/opresión (como inicio de resistencia) pero también contra la presentación de dichas situaciones en el marco miope de la hegemonía actual.

Cuando cuentan historias de superación personal, ocultan que la superación no es tanto de conflictos propios como de destrucción de las barreras epistemológicas, las etiquetas y los límites que impone el sistema hegemónico. Cuando ligan estas historias a la corrección de errores identidad-cuerpo cometidos por la naturaleza, solo muestran cajas compartimentadas, y ocultan que a) las identidades no tienen porqué encajar en ellas, b) no existen cajas tampoco para los cuerpos, la estadística morfológica no establece norma, y c) no hay ninguna equivocación; simplemente los cuerpos son nuestros y podemos transformarlos si queremos -en la medida en que la técnica nos lo posibilita, cada vez más-. Además, las motivaciones para hacerlo son absolutamente individuales, respetables y no cuestionables.

Acompañamiento es la palabra. Acompañar, no dirigir, a tus hijxs mientras se preguntan, exploran y descubren quienes quieren ser. Yo añadiría que empezando por no llamarles machotes ni princesas; para que más tarde, y conforme vayan teniendo capacidad de establecer diálogos más complejos, se pueda hablar sobre los vocablos niño y niña. Dos formas en las que el sistema nos denomina para simplificar mucho pero que, por medio del uso continuado de esa simplificación y los intereses de algunos poderosos, se han asumido como moldes rígidos; y la idea de que debemos encajar en uno u otro molde -además por imposición y no por elección- se convierte en una prisión para muchas personas.

¿Cómo trabajar la resistencia propia y la defensa de la resistencia de lxs otrxs frente a la presión hegemónica?

Creo que este aspecto parece más fácil pero es realmente más complicado. Exige una revisión conjunta y constante de la cotidianidad. De lo que pasa en la escuela, en la casa, en el patio, en la familia extendida, de lo que sale en las noticias y en las series y películas, en los juegos que juegan y en los cuentos y libros que leen. Visibilizar los ejes de poder-opresión y ayudarles a situarse en ellos, con las palabras adecuadas para cada edad.

El proceso es largo pero poco a poco va permitiendo un diálogo útil, arrojando luz sobre las relaciones de poder existentes y ejercitando la resistencia hacia los mandatos que vienen desde las posiciones privilegiadas de los ejes con respecto a cada persona, a la vez que visibilizando las injusticias que cometemos hacia aquellas personas en posiciones menos privilegiadas que unx mismx. Aprender cuándo nos ponemos del lado de la hegemonía que normativiza y atenaza. Re-conocer tu parte opresora para re-situar tu parte resistente. Resistir y luchar desde tu posición contra la parte más opresora de los ejes (defender tus derechos); analizar tus relaciones de poder hacia la parte más oprimida y defender su lucha y su resistencia (sus derechos frente a tus privilegios). Creo que esa toma de conciencia es el principal detonador de la generación de alianzas y de la defensa de la resistencia de lxs otrxs(####).

¿Y las desesidades?

La adquisición y defensa de esta conciencia propia y con respecto a las otras personas son un elemento fundamental, pero los veo principalmente como un ejercicio de posicionamiento y de trinchera, de resistencia estática, en el contexto social. Algo parecido a una foto fija.

Es con la expresión y la búsqueda de satisfacción de nuestras desesidades, en relación de las desesidades de las otras personas, como ponemos realmente en movimiento el engranaje de los ejes de poder-opresión para accionar mecanismos de alianzas, de cuidados comunes, resistencias activas y luchas por subvertir esos ejes… o de reafirmación de los mismos.

Poner en práctica para nosotrxs mismxs, y acompañar a nuestrxs hijxs en su navegación a través del mundo de las desesidades es lo realmente difícil. Y desde que la adolescencia empieza a llamar a sus puertas, es algo bastante similar a aconsejarles desde la orilla cómo navegar durante un temporal.

En esto ando yo ahora, intentando parecer en la medida de lo posible un faro que acompaña, sabiendo que lo que realmente hago es llevar corriendo en volandas un farolillo.

 

Notas:
# Pérez Orozco usa este término (Pérez Orozco, 2014) comentando que desde Centroamérica, en el contexto de la Educación Popular y la Investigación Acción Participativa, las mujeres lanzaron la propuesta de un nuevo vocablo para resignificar la idea de necesidades sin escindirla de los deseos: las desesidades.
## Platero (Platero, 2014b) engloba en el concepto/ámbito trans* a todxs aquellxs menores que no encajan en la normatividad hegemónica, señalando la heterogeneidad a la hora concebir el cuerpo, la identidad y las vivencias que van más allá de las normas sociales binarias impuestas.
### Esta creciente presencia de lo trans* en los medios -mass media y de forma más acentuada en medios feministas- causa a veces cierto “picor” entre algunas personas desde diversas del espectro de los feminismos. Un picor solo explicitado a media voz, creo que por el temor a aparecer como opresoras en el eje cis-trans, y que me parece que tiene que ver con dos temas muy distintos. Uno, la excesiva visibilización de un colectivo que rompe de una manera más espectacular las normas hegemónicas en detrimento de la visibilización de los problemas del colectivo con mayor volumen de personas oprimidas -las cis-mujeres-; y otro, la forma de visibilización que potencian los medios -estos sí generalmente de masas- que refuerzan el binarismo del sistema, lanzando la idea de que respetemos las identidades sentidas, sí, pero que para elegir solo hay dos sabores. ¿Mi opinión? Con respecto al primer tema, alianza, alianza y alianza. Con respecto al segundo, la lucha es contra los medios y contra los “expertos” que manipulan a su voluntad el mensaje favoreciendo el discurso binario.
#### Haraway introduce el concepto de los conocimientos situados en los feminismos en “Situated Knowledges: The Science Question in Feminism and the Privilege of Partial Perspective”, incluido como capítulo 7 en la traducción al castellano de su libro Ciencia, cyborgs y mujeres. La reinvención de la naturaleza (Haraway, 1995)

 

 

Referencias:
Amaro, Ángel (2014). “Masculinidades contrahegemónicas y coeducación transfronteriza: Erradicar las violencias basadas en el género (vbg) en el ámbito escolar”; en Cooperativa de Estudios Históricos y Ciencias Sociales, Cehycso. Revista Sociedad y Cultura. N° 2, 2014: 109-128. Disponible en: https://revistasociedadycultura.files.wordpress.com/2015/02/rsyc-2-5-amaro.pdf
Carrera Fernández, María Victoria (2013). “Educando Queer: el educador/a social como agente de subversión de género en la escuela”; en Revista Iberoamericana de Educación. Nº61/2. Disponible en: http://www.rieoei.org/deloslectores/5553Carrera.pdf
Pérez Orozco, Amaia(2014). “Subversión feminista de la economía. Aportes para un debate sobre el conflicto capital-vida”; Ed. Traficantes de Sueños. Colección: Mapas. Disponible gratuitamente en PDF pero, si podéis, compradlo o al menos donad. http://www.traficantes.net/libros/subversion-feminista-de-la-economia
Platero, Raquel (Lucas) (2014). “Metáforas y articulaciones para una pedagogía crítica sobre la interseccionalidad”; en Quaderns de Psicologia. Vol.16(1), Nº1. Disponible en: http://www.feministas.org/metaforas-y-articulaciones-para.html
Platero, Raquel (Lucas) (2014). “Trans* exualidades. Acompañamiento, factores de salud y recursos educativos”; Ed. Bellaterra, Serie General Universitaria. Puedes comprarlo en papel -más de 20€-, o en pdf a un precio muy asequible aquí: http://www.ed-bellaterra.com/php/llibresInfo.php?idLlibre=1033
Haraway, Donna (1995) Ciencia, cyborgs y mujeres. La reinvención de la naturaleza. Ed. Cátedra.
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