Ithaca – brand new eyes for a journey

14 08 2010

Two years, one month and fifteen days ago I began this blog brand new eyes with this entry Light Amplification by Stimulated Emission of Radiation in my late 30s. A blog like a path emerging from a previous stock, when I used to need crutches, a path which now has come to another bifurcation. It grew and it became what it is now, a poetry blog. A blog in English that became a blog in every language I am able to express myself, mostly and less incorrectly in Spanish.

Several weeks ago, again, a new bifurcation took place and the new tributary the journey took, once again, showed me that life is a journey. These years I’ve come to understand that I’m not a writer. I’m just a journalist of my heart and this is my evolutionary journal. Call me Charles, or Ishmael, or the White Whale for what it’s worth. And it is through this diary that I become the writer I am not. A log book that shows how poetry for me is just like music for others.

Those physical brand new eyes I got two years, one month and fifteen days ago have grown into more powerful warrior-traveler eyes, the same brand new eyes that I glimpsed when reading a curious book my father gave me at the age of fourteen. A book, he said, that illustrated his leukocytary interpretation of life. A journey that one must pursue as if it had a meaning knowing it is meaningless cause its destination is purposeless and only the journey itself counts.

So let this now rare non-poetry post celebrate all Ithacas, regardless of what they are, on purpose of what they give us. As Kavafis wrote:

Always keep Ithaca in your mind.
To arrive there is your ultimate goal.
But do not hurry the voyage at all.
It is better to let it last for many years;
and to anchor at the island when you are old,
rich with all you have gained on the way,
not expecting that Ithaca will offer you riches.

Ithaca has given you the beautiful voyage.
Without her you would have never set out on the road.
She has nothing more to give you.

And if you find her poor, Ithaca has not deceived you.
Wise as you have become, with so much experience,
you must already have understood what Ithacas mean.

Buenas noches. And thanks to all Ithacas yet to come.





Soy el jaguar

18 04 2009

La ciudad aparece plúmbea ante mí. La lluvia cala las copas y, en vez de refugio, las ramas de los árboles hacen de canalones, escorrentías que lanzan con fuerza el agua hacia el suelo. Me subo la solapa del abrigo. Es uno de esos de antes, de lana, con un punto tan cerrado que casi lo hace impermeable, cerrado como las nubes que devuelven a la ciudad toda su luz grisácea, algo áspera, de papel de lija. Voy a comprar tabaco, le comenté a Clara, y esta vez era cierto. El aguacero que está cayendo no es óbice para que yo me pueda fumar el pitillo de después de la cena. Preferiría hacerlo en casa, pero ella lo ha dejado un par de meses atrás y pasa esa fase hipersensible de los exfumadores recientes. Ya que he de caminar, me pararé a tomar algo. Es domingo y los bares del barrio no abren, así que tendré que llegar hasta Paseo de la Esperanza o hasta Riachuelo si me apuras, dije cerrando la puerta. Haz lo que quieras, respondió, pero despiértame para ir a la cama cuando vuelvas, seguro que me quedo sopa en el sofá mirando La Palabra.

Soy el jaguar. Soy el jaguar, me oigo decir en mi cabeza. Soy el jaguar, y el paso ligero me hace sentir en mi pecho la punta de los cuchillos envainados en el forro de abrigo. ¿Por qué he cogido los cuchillos esta vez?, sólo salía a comprar tabaco. Me puede la costumbre. Y el olor de la lluvia en el asfalto. Una lluvia que me hace ver aún más la ciudad como una jungla, como escenario de caza. Soy el jaguar y así me llaman los periódicos. Aunque yo, siempre que me presento cada inicio de curso con la clase a rebosar, dejo claro que prefiero que me llamen por mi nombre. Soy el jaguar, me oigo decir en mi cabeza, pero otra frase pronuncian mis labios cada octubre. Siempre la misma, para inaugurar el semestre. Llamadme Ismael, les digo, llamadme Ismael. Ya he cruzado dos avenidas, ni un bar abierto, ni un alma por la calle. Soy el jaguar y voy a la búsqueda de un paquete de tabaco. Me queda aún un buen trecho hasta Riachuelo, cinco manzanas y el aparcamiento. Soy el jaguar bajo la lluvia.





Literatura es locura: autolectura de una simple instalación

19 01 2009

Ya publiqué hace tiempo un post sobre un poema, escrito en la primera mitad de los noventa, que quería plasmar la experiencia esquizofrénica del escritor y del lector cuando atacan una obra que consigue implicarles. Cómo el fenómeno de la heteronimia afecta a escritores y lectores desde los dos lados del espejo, cómo el factor y consumidor -realmente ocurre en cualquier obra de arte- son autores en esa experiencia. Uno es el otro. Ese poema fue realmente pensado como una instalación/escultura cuyo prototipo desarrollé en casa a una escala 1:15 y que luego no llegó a realizarse al tamaño en que se concibió por falta de medios. Describo aquí brevemente el artefacto.

Esta interpretación que doy ahora es una lectura a posteriori de la pieza. La intencionalidad estaba implícita, pero distaba mucho de ser una construcción intelectual en ese momento y sólo reflejaba mi experiencia como creador y como lector.

El texto,

Leitor Pessoa e Fernando Ninguem, a esquizofrenia que rasga o mundo. Reader Auster and Paul Boreas, the schizophrenia tearing the world apart. Lecteur Vian et Boris Va, l’eschizophrenie qui déchire le monde. Lettore Calvino ed Italo Peloso, la schizofrenia che fa a pezzi il mondo. Lector Cortázar y Julio Nuclear, la esquizofrenia que desgarra el mundo. Literatura es locura.

 

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, estaba escrito siguiendo una espiral en una hoja de lienzo amarillo ocre de trama gruesa endurecido con cola y engrudo en piloto. La espiral da idea del proceso de introspección/exploración. En su tamaño final, 1.5×2.25 metros, habría sido endurecido con una resina plástica transparente aplicada en la parte posterior que le habría dotado de la consistencia y flexibilidad necesarias. A continuación la hoja escrita se introduciría en una bolsa transparente de plástico inflable para embalaje parecida a ésta

snowman_thum

y que representaba, tanto el aislamiento del autor en el proceso de creación como la exposición de su artefacto -literario en este caso- hacia el exterior, hacia el lector. De haber expuesto la pieza, todo habría estado dentro de una sala blanca y contenido dentro de una bolsa inflable aún más grande que permitiera alespectador entrar dentro y pasar a formar parte de la “experiencia que se ve desde fuera”. El individuo que lee pasaría a ser leído por los otros individuos que pasan por el espacio circundante a la instalación -se convierte en autor porque otros lo interpretan- o en el caso de estar solo en la sala, su experiencia de interpretación sería tan solitaria como la del propio creador -se convierte en autor porque él/ella experimenta-.





Do I suffer from Zelig-like Syndrome?

26 07 2008
The humam chameleon as a native american

The human chameleon as a native american

Recently, it was the 25th anniversary of Zelig, the wonderful Woody Allen’s movie (1,2). Zelig character’s amazing behaviour seems to have been diagnosed in an single actual mental disorder patient, according to an article published in 2007. Am I an undiagnosed case? Or is it that all of us, and mainly observers by nature are a little (or a lot) Zelig-like?